El primer ataque que hicieron corsarios y piratas al puerto de Arica fue liderada por Sir Francis Drake, quien viajaba en nombre del reino de Inglaterra. Arribó en febrero de 1579, después de haber saqueado Valparaíso. En Arica encontró tres buques anclados sin tripulantes en uno de los cuales robó tranquilamente cuarenta barras de plata de veinte libras cada una y doscientas botijas de vino traídas del valle cinto, (ni bien llegaron los españoles, en los primeros veinte años, ya cinto contaba con nuevos cultivos, nuevos paisajes, nuevos animales y fue la base entre los valles de Azapa, Lluta, Tacana, Ilabaya, incluyendo Moquegua). A pesar del buen botín Drake no desembarcó.
A principios de mayo de 1587, fue el turno del corsario inglés Thomas Cavendish, conocido como el Navegante, fue un marino y corsario inglés. En julio de 1586, Cavendish, decidido a seguir la circunnavegación del globo de Drake, construyó un barco más grande llamado Desire (Deseo). Su pequeña flota partió de Harwich el 27 de junio de 1586 y alcanzó el estrecho de Magallanes el 6 de junio de 1587. Emergieron del estrecho en el Pacífico el 24 de febrero y navegaron por la costa de América del Sur. Las operaciones de los ingleses en aguas chilenas y peruanas durante el siglo XVI caían dentro del marco de las operaciones de corso, aunque la Corona española consideraba a cualquier navegante que penetraba en el Pacífico como un pirata, y había ordenado a las autoridades locales tratarlos como si lo fueran. ; en mayo de 1594, del corsario inglés Richard Hawkins ataca Arica; el Virrey del Perú García Hurtado de Mendoza IV Marqués de Cañete, armó una escuadra de cinco navíos, donde se embarcaron 500 hombres de guerra en tres navíos, que entregó al mando de D. Beltrán de Castro y de la Cueva, su cuñado. Muchos jóvenes distinguidos de Lima se alistaron en esta escuadra. Este jefe, al parecer encontró al corsario en la altura de bahía de San Mateo, en la costa de Ecuador, donde el Dainty fue atacado por la flota española. Hawkins estaba en gran desventaja, pero se defendió con gran coraje. Al final, cuando se encontraba herido gravemente, con muchos de sus hombres muertos y el Dainty seriamente averiado, se rindió bajo la promesa de Beltrán de Castro de un salvoconducto fuera del país para él y sus hombres.
No obstante la promesa del comandante español Beltrán de Castro, puesto preso por la Inquisición y sometido a juicio, fue arrestado y trasladado para declarar ante la Real Audiencia de Lima. La Audiencia concluyó, según las Leyes de Indias,2​3​ el enemigo que viola la inmunidad de los mares, debía ser condenado a la pena ordinaria. Dado que el condenado apeló al Real y Supremo Consejo de Indias y Beltrán de Castro insistió al virrey en hacer cumplir la palabra empeñada al corsario, Hawkins fue enviado a España en 1597, primero a Sevilla y luego a Madrid. Al hacer valer sus excepciones ante el Consejo de Indias, en las que evidentemente tuvieron peso y valor la palabra del capitán Beltrán de Castro y de la Cueva, fue puesto en libertad y retornó a Inglaterra en 1602.
también tenemos en 1680, al pirata Bartolomé Sharp.
Bartolomé Sharp y Juan Warlen, con las instrucciones que les había dado el pirata Eduardo Bolmen, llegaron a las costas de Chile. Las autoridades españolas esperaban el asalto de los piratas en sus principales puertos (Valparaíso y puerto de Concepción) reforzando esas zonas con milicias y artillería, pero inesperadamente se desvía y decide atacar la entonces indefensa ciudad de La Serena, ocupando luego como refugio el archipiélago Juan Fernández. Al ser descubiertos por los navíos del virrey los piratas pusieron rumbo hacia Valdivia, pero en la noche cambiaron su curso para dirigirse hacia Arica, ciudad en la que desembarcaron capturando a algunos españoles. Animados, decidieron saquear la ciudad pero el gobernador Gaspar Oviedo, que había sido derrotado durante el desembarco, logró atacar a Warlen y asesinarlo junto con su alférez y 23 soldados, además de capturar otros 19 bandidos que luego ahorcó.
Sharp y los otros piratas que lograron huir escaparon con los dos navíos y otros que apresaron en la salida de Guayaquil, regresando a Londres en 1681.
Sharp intentó desembarcar en Arica, pero se sorprendió al encontrar un puerto bien defendido, con numerosos cañones y tropas y desistió de su intento de desembarco, decidiendo continuar al puerto de Ilo para obtener agua y víveres. Un año más tarde, desembarcaron en la playa de La Lisera 92 hombres de la misma expedición de Sharp, pero esta vez bajo las órdenes de John Watling.Varios días después, los bucaneros decidieron atacar el rico asentamiento español de Arica , Virreinato del Perú . [3] Habían atacado Arica anteriormente, pero no habían encontrado ninguna de las riquezas que se rumoreaban. Un indio capturado advirtió a Watling que Arica estaba fuertemente fortificada, pero Watling pensó que estaba tratando de engañarlos y le disparó.
Como eran cuatro o cinco días de camino desde la costa hasta Arica, y los 92 bucaneros tenían que cargar con su propia agua, estaban agotados al llegar al pueblo. Intentaron acercarse al asentamiento en secreto, pero fueron vistos por los españoles, quienes prepararon su defensa. El 30 de enero Watling dividió a sus hombres en dos grupos, uno para atacar el fuerte con granadas de mano.y el resto para atacar el pueblo. Al ver cuán superados en número estaban los hombres en la ciudad, Watling pronto envió todas sus fuerzas allí. Los bucaneros obligaron repetidamente a los españoles a retirarse, pero, como fueron superados en número, los españoles recuperaron rápidamente el territorio que dejaron. Finalmente, los bucaneros conquistaron la ciudad y Watling regresó al fuerte. Los españoles recuperaron el asentamiento y rodearon a los hombres de Watling. Totalmente abrumados, los bucaneros huyeron, perdiendo a varios hombres, incluido el Capitán Watling, baleado durante la retirada. fué un combate de siete horas, los agresores fueron rechazados por los ariqueños, muriendo más de veinte piratas en la acción, en tanto que diecinueve fueron apresados y condenados a la horca.
También hubo corsarios chilenos. En 1817, cuando el puerto de Arica aún pertenecía al Virreinato del Perú, de noche el pequeño lanchón “La Fortuna” entró de noche por sorpresa en el puerto y, con una tripulación de apenas 25 hombres, capturó la fragata española Minerva. Al escapar, abandonaron el lanchón y siguieron hacia el norte a bordo de la la Minerva. A la altura de Pisco capturaron al bergantín Santa María de Jesús y antes de fin de año recalaron en Valparaíso con la nave capturada y su valioso cargamento, festejados por las campanas del puerto y un recibimiento de héroes.
Y aunque usted no lo crea hace poco el 3 de febrero del año 2009, Los sujetos Vidal Cristama Vásquez, Hipólito Ordóñez Mendoza y Pedro Lagos Marca, fueron capturados en Ilo al mediodía, pertenecerían a una banda que la Policía Nacional denominó "Los Piratas", son sindicados por los pescadores de Puerto Grau, en Morro Sama, de haber violentado 15 embarcaciones pesqueras para robar diversos bienes en las últimas semanas.
La madrugada de ayer el trío de individuos fue traído a Tacna y puesto a disposición del Departamento de Robos de la División de Investigación Criminal (Divincri), donde con la participación del fiscal Ángel Gutiérrez Enríquez fueron sometidos a un interrogatorio que se negaron a contestar.
Decenas de pescadores de Puerto Grau se congregaron en la dependencia policial, ubicada en la avenida Industrial, para reclamar una severa sanción para los detenidos y la devolución de sus bienes robados, mostrándose contrariados porque tras la captura de "Los Piratas" sólo se logró recuperar una parte del botín.
Con mucho cariño en el mes de Tacna comparto esta interesante historia.
saludos

 
 
Por Ricardo Rendón Cohaila
Por iniciativa del almirante Thomas Cochrane, el general José de San Martín autorizó una expedición al sur del Perú en marzo de 1821, esta fuerza se componía de 500 infantes del batallón N.º 4 de Chile y 100 jinetes al mando del comandante Guillermo Miller, la expedición partió de Huacho y desembarcó en Paracas el 21 del mismo mes. Avanzando por tierra Miller ocupó Chincha donde cuatro días después sostuvo una escaramuza con las avanzadas realistas. En este lugar pudo aumentar sus fuerzas con esclavos negros huidos de las haciendas de sus amos, los cuales le sirvieron para cubrir las bajas que la peste había causado en sus filas. Para evitar mayores bajas por enfermedad se reembarcó para Arica, puerto en que no se decidió a desembarcar por estar bien defendido con una guarnición y piezas de artillería. Miller ordenó entonces el desembarco en Sama al norte de Arica, de donde avanzó y ocupó la ciudad de Tacna y luego Arica que fue evacuada por los realistas. En Tacna Miller formó un contingente peruano al cual entregó una bandera azul con un sol al medio como distintivo, algunos autores consideran a este enseña como el primer emblema del Perú. Mientras tanto los realistas habían despachado un contingente de Arequipa al mando del coronel José Santos de la Hera, a la vez que otros refuerzos se desprendían de las ciudades de La Paz y Oruro.
Ante esta situación Miller se dirige a marchas forzadas contra de la Hera antes de que este pudiera recibir refuerzos, las fuerzas con que abandonó Tacna se componían de 310 infantes del batallón N.º 4 de Chile, 70 granaderos a caballo y 60 voluntarios tacneños bien montados. Como guía de la expedición iba el teniente coronel peruano Bernardo Landa y Vizcarra, natural de Moquegua y antiguo oficial del ejército real que por haber sido subdelegado de la provincia conocía muy bien el terreno.
Guiado por Landa, Miller atravesó el desierto que mediaba entre el pueblo de Buena Vista y Mirave (15 leguas) en tan solo 18 horas llegando a media noche al punto ocupado por los realistas aunque sin saber que en ese lugar tenían establecido su campamento, una avanzada realista que se encontraba pastando la caballada en un alfalfar descubrió a las tropas independentistas y dio la alarma al coronel de la Hera. Miller tuvo entonces que retirarse precipitadamente bajo el fuego enemigo perdiendo 1 oficial y 17 soldados. Ambas fuerzas pasaron la noche a la expectativa con el arma al brazo y sosteniendo algunos tiroteos.
A las 4 de la mañana del día siguiente Miller, ahora si con sus tropas convenientemente formadas, se decidió al ataque. La celeridad con que ejecutó esta maniobra impidió a los realistas ocupar una loma a su izquierda y una vez con el terreno a su favor sus fuerzas lograron expulsar a las de la Hera tras un corto pero reñido combate que duró 15 minutos en los cuales los soldados realistas combatieron con valor desesperado pues tenían cortada su retirada por un monte cortado a pique por un precipicio. Quedaron en el campo 96 muertos y 157 prisioneros la mayoría de ellos heridos, tan solo unos 60 infantes y 80 jinetes lograron escapar. Las bajas independentistas en el ataque fueron 25 hombres muertos y heridos, entre los primeros el cirujano escocés Welsh cuya perdida fue muy sensible para Miller y Cochrane, los que unidos a los 18 hombres perdidos en la escaramuza del día anterior dieron un total de 43 bajas.
Cuando el combate había terminado ya, hicieron su aparición en el campo los refuerzos realistas provenientes de Puno los cuales al mando del comandante Bustamante avanzaron sobre la posición ocupada por los independentistas pero viendo que ya la acción estaba terminada y que habían llegado demasiado tarde optaron por retirarse.
Miller había logrado interponerse entre las fuerzas realistas y evitar que unidas le presentaran un combate que le podría haber sido adverso por la superioridad numérica de estas. Con los restos de su tropa el coronel de la Hera tomó el camino de Moquegua siendo hostilizado en su retirada por un destacamento de soldados y montoneros al mando del coronel Landa enviado en su persecución. El 28 de mayo Landa sorprendió a la columna de Bustamante ocasionándole gran perdida.6​El coronel la Hera logró empero reunirse con los refuerzos del batallón Gerona, teniendo a su mando ahora 800 soldados.
En estas circunstancias Miller tuvo conocimiento del armisticio de Punchauca celebrado entre el virrey y el general San Martín por lo que las hostilidades quedaron detenidas. Durante este lapso de tiempo los realistas concentraron sus tropas y el almirante Cochrane solicitó al gobierno de Chile le enviara mil soldados con los cuales esperaba sostener los territorios ocupados e incluso tomar la ciudad de Arequipa, sin embargo sus pedidos no fueron atendidos. Fracasadas las conversaciones de paz y ahora en desventaja los independentistas optaron por retirarse prudentemente a sus buques embarcándose al norte el 22 de julio para reintegrarse al ejército libertador que al mando de San Martín ocuparía la ciudad de Lima en los días siguientes y proclamaría formalmente la Independencia del Perú.
Posteriormente el gobierno peruano presidido por San Martín condecoró a los oficiales y soldados participantes en la acción de Mirave permitiéndoles llevar bordado en la manga del uniforme un emblema con la inscripción "A los bravos de Mirave", a los oficiales destacados les fue también entregada una medalla y un diploma con la misma inscripción

Por Ricardo Rendón Cohaila:

Eran los días previos a las fiestas patrias de 1901 y en pleno cautiverio, la Sociedad de Auxilios Mutuos “El Porvenir” solicita a las autoridades chilenas conmemorar el día del Perú, bendiciendo un estandarte de seda bordado con oro. En un inicio, el permiso fue negado, pero como narra el poeta Federico Barreto Bustíos, sucede algo increíble:

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